La Escuela de Bellas Artes y su Taller de Grabado

por Equipo editorial

Por Felipe Baeza 

*El siguiente texto fue parte de la muestra: 

Gabinete 2702 en Local 2702 / Escuela de Arte y Cultura Visual, Universidad Arcis

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En 1982 se creó el Instituto Superior de Ciencias Humanas, Comunicación y Diseño que dos años más tarde pasaría a llamarse Instituto Superior de Arte y Ciencias Sociales, ARCIS. El perfil educativo del Instituto le permitió consolidarse como un espacio de intercambio entre académicos, artistas e intelectuales que difirió completamente del restringido y resguardado aparato universitario tradicional. Durante esos años, el artista Francisco Brugnoli fue invitado a trabajar en la naciente institución impartiendo las clases de Historia del Arte.

Paralelamente a sus responsabilidades docentes, Brugnoli organizó y presentó un proyecto educacional que tuvo por objetivo crear una Escuela de Bellas Artes en el Instituto, el que sin mayor dificultad fue aprobado y comenzó a funcionar al año siguiente, es decir, en 1983. Brugnoli asumió la dirección de la Escuela y a la iniciativa se sumaron Bernardo Subercaseaux, Nelly Richard, Pablo Oyarzún y Alberto Pérez como parte del equipo teórico, y Carlos Ortúzar, Eugenio Dittborn, Virginia Errázuriz, Fernando Undurraga y el mismo Brugnoli tomaron las riendas de los talleres de creación.

Por sobre las positivas voluntades y expectativas con las que fue creada la Escuela, las instalaciones del Instituto no dejaban de ser precarias e insuficientes para lo demandado, quedando sin espacio físico la implementación y desarrollo de un taller de grabado. Teniendo siempre la disciplina gráfica un lugar indispensable en las concepciones artísticas de Brugnoli, éste propuso y logró que el Instituto Superior subsidiara una relación docente con el Taller de Artes Visuales (TAV), taller de grabado que él mismo había fundado en 1974. Así, el TAV se convirtió en el espacio donde se formaron, dentro del quehacer gráfico, las primeras generaciones de artistas egresados de ARCIS.

Gracias a la relación ARCIS-TAV, la enseñanza de las técnicas de reproducción estuvo a cargo de los artistas Pedro Millar, Anselmo Osorio, Carlos Donaire y Guillermo Frommer; además, eventualmente Francisco Brugnoli y Virginia Errázuriz dictaban cursos de gráfica experimental. Dichos maestros instruyeron a la reconocida primera generación del Instituto ARCIS, conformada por Oscar Hernández, Francisco Sanfuentes, Arturo Miranda, Pablo Langlois, entre otros. Este último lo recuerda así: “El Instituto ARCIS de alguna manera se asoció al TAV para que nosotros [los estudiantes] fuéramos a hacer los talleres de grabado allí. Una vez a la semana íbamos y desarrollábamos el taller de grabado. En un principio había tres profesores que participaban del TAV pero que también participaban de las clases de formación: uno era Frommer que hacía el taller de serigrafía; otro era Anselmo Osorio que hacía el taller de huecograbado y que tenía una particularidad (es quizás el que más recuerdo) porque era bajo la figura técnica de Hayter; y Carlos Donaire que hacía el taller de xilografía”[1].

Sin embargo, con el pasar de los años el número de alumnos que conformaba las generaciones de ARCIS fue aumentando exponencialmente y, considerando que el curso de grabado era una asignatura obligatoria en la Escuela, la infraestructura que poseía el TAV se volvió insuficiente para la demanda estudiantil. Paralelo a esta realidad, Francisco Sanfuentes, tras graduarse como artista, asumió el cargo de ayudante del Taller de Grabado, trabajó con Donaire y se le asignó realizar el curso Introducción al Grabado. En vista de las dificultades académicas y prácticas que conllevaba la falta de un espacio propicio al interior del TAV -de las que fue testigo como alumno y ahora como profesor-, Sanfuentes inició las gestiones para crear el taller de artes gráficas propio del Instituto. En 1990, el Ministerio de Educación otorgó la figura de Universidad a la corporación ARCIS lo que vino a agilizar las intenciones de Sanfuentes para concretarse transitoriamente entre 1992 y 1993. Es decir, para esa fecha la Escuela de Bellas Artes contó con su propio Taller de grabado, dispensando de los servicios del TAV.

 

[1] Entrevista realizada el 21 de diciembre de 2009.

 

Boris Campos. "Matriz 2". Gabinete 2702 , 2015

Boris Campos. “Matriz 2”. Gabinete 2702 , 2015. Foto: Romina Riquelme

Comentarios

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