El living del mundo: apuntes sobre Porcelanatron y Swingers de Jorge Cabieses-Valdés.

por Equipo editorial

R E S E Ñ A


   El living del mundo: apuntes sobre Porcelanatron y Swingers de Jorge Cabieses-Valdés.

Por Catherina Campillay Covarrubias.

 

 

“Porcelanatron” Jorge Cabieses-Valdés. Video.  MAC Parque Forestal. Cortesía del artista.

“Porcelanatron” Jorge Cabieses-Valdés. Video. MAC Parque Forestal. Cortesía del artista.


 Desde una de las salas ubicadas en el segundo piso del MAC se escucha un ruido. Es un sonido que se repite con leves diferencias, es el sonido del metal chocando contra la porcelana, tejiendo un ritmo equívoco que luego se calla. Al entrar en la sala, nos encontramos pronto con la responsable de tal melodía: una máquina extraña cuya base de madera semejante a un pequeño velador, sostiene hileras de pequeñas figurillas de porcelana. El Porcelanatron es un instrumento ideado por Jorge Cabieses-Valdés, artista chileno, que arma el artefacto con micrófonos de contacto y una mezcladora de tres pistas. Exhibido en el MAC de Parque Forestal hasta el 24 de noviembre, nos presenta una obra con múltiples relaciones que terminan por revelar una violencia oculta bajo la mirada de aquellas personas en miniatura.

El montaje de la muestra Porcelanatron,  se puede entender como un tejido que relaciona la obra principal con un proceso de pensamiento que da como resultado un cuerpo íntegro en que el objeto, el video, la pintura se cruzan de maneras sutiles. A la izquierda de la entrada a la exhibición, encontramos un par de recortes de revistas. Al aislarlas de su lugar en la publicación periódica y exhibirlas, no puede dejar de impactarnos su brutalidad: el desastre se hace presente como una célula autónoma que empieza a dar vida a lo que hay a su alrededor. El primer recorte, arrancado de una página de alguna publicación de habla francesa, nos muestra el “tourbillon de la mort”, remolino de la muerte, una fotografía del tsunami de Japón del 2011. Nos enfrentamos así al vértice del movimiento de las aguas, cuya fuerza se hace visible y cruda, indomable y violenta. Luego vemos otra página arrancada de alguna publicación en alemán: una ola de poder salvaje se traga un camino pavimentado, absorbiendo también un auto que se haya en el lugar. Se encuentra aquí entonces el espacio de la violencia, de la fuerza desmedida de una naturaleza que puede aniquilarnos en cualquier momento: la amenaza constante ya no es amenaza en el caso del desastre consumado. Siendo este punto de partida del recorrido.

Esto nos lleva, en un tránsito que no se fuerza, a la serie de pinturas al óleo Vórtices. El motivo anteriormente descrito en el caso de las fotografías documentales de la destrucción de la naturaleza, ahora se replica a una escala diferente, de manera pictórica. El naturalismo nos obliga a mirar la texturas que emergen de la tela: las batidoras que mezclan una masa informe, de color amarillento, la cual su estado crudo modela las figuras de la violencia en una escala doméstica, micro. El horror se devela en el espacio de una cocina sin nombre. El grito desesperado de las víctimas resuena en el ruido del motor de las batidoras. La escala hogareña, la miniatura se convierte en el lugar de un conflicto imposible de resolver por completo: el espacio de tensión entre las infinitas formas de la violencia, desde lo macro a lo micro.

De la serie "Vórtices". Jorge Cabieses-Valdés. Óleo sobre tela. 2013.

De la serie “Vórtices”. Jorge Cabieses-Valdés. Óleo sobre tela. 2013. Cortesía del artista.

Esta escala es la que observamos en las miniaturas que se disponen en el Porcelanatron. Las figurillas en cuestión, llamadas comúnmente putti se pueden encontrar en varias obras del artista chileno, como por ejemplo en Serie La Miniatura en Kaapelin Galleria, Helsinki, el año 2012 (y exhibidas previamente en Santiago en el Museo de la Solidaridad el año 2011). En aquella ocasión, los putti fueron rotos y luego remendados, sus partes fueron pegadas entre sí, mutilados y curados, expuestos junto a una serie de videos. Las figurillas de porcelana, testigos mudos de la vida cotidiana de miles de casas, como parte de una decoración kitsch que se instala en el imaginario colectivo, se convierten en dispositivos donde la violencia se vuelve el eje fundamental de la obra. En su texto “De la Miniatura”, Cabieses-Valdés escribe:

“Vida privada y catástrofe: la contingencia de la vida no es más que la enorme plataforma donde vivimos jibarizados; como vivir dentro de la maqueta de una ciudad a escala o al interior de una licuadora. La catástrofe malthusiana dentro de la cavidad de una figura de porcelana.

Un simple hervidor de agua no sólo es definido por su dimensión funcional, sino también por el horror implícito en él, de la misma forma que un hogar es una bomba de tiempo instalada cientos de años atrás. Si aplicamos la miniatura a todo, como siempre he insistido, todo parece forzosamente una gran masacre.” [1]

Estos pequeños objetos se inmiscuyen en el espacio de lo doméstico, cuyos ojos inexpresivos evidencian el surgimiento de lo siniestro, como elementos constitutivos de la devastación. La violencia de los fenómenos naturales se extiende hasta los lugares en que buscamos la seguridad desesperadamente: cada objeto que contempla nuestra vida desde los muebles, mesas y vitrinas, incluyendo tales muebles, mesas y vitrinas, son registro de la lucha incansable que se lleva a cabo entre cuatro paredes. Lo personal es siempre tensión, objetos se vuelven voyeuristas y se exhiben como si en cualquier momento fuesen a romperse desde dentro, dejando salir la fuerza incontenible del grito de la víctima. El grito que es ahora el ruido que emiten sutilmente a través del golpe del metal de una batidora, electrodoméstico que hace aparecer la melodía que inunda la sala enrarecida bajo su efecto.

"Swingers". Jorge Cabieses-Valdés. Instalación en Galería Temporal. 2013.

“Swingers”. Jorge Cabieses-Valdés. Instalación en Galería Temporal. 2013. Cortesía del artista.

Los putti, cuyos rostros configuran la pesadilla del hogar, no sólo se albergan en el edificio emplazado en el Parque Forestal. Jorge Cabieses-Valdés expone su obra simultáneamente en un proyecto independiente que intenta romper con las lógicas de la galería tradicional, emplazándose en los paseos del centro de Santiago como vitrinas que el paseante mira de reojo o con atención. En la primera vitrina de Galería Temporal, que responde a la línea curatorial “Objeto”, se presenta Swingers. Esta obra consiste en un intercambio, según lo que indica el título desde el ámbito de lo sexual. En la vitrina se exhiben objetos del local FyK, situado a un par de cuadras de distancia. Estos objetos son diversas figuras decorativas, que forman parte de un gusto que es posible reconocer en varios aparadores de aquellas galerías del centro. Hadas, alegorías de la justicia, un hombre de Vitruvio, un par de bailarines clásicos, una pietá, una pequeña Virgen y otras figurillas se instalan en la vitrina, en un desplazamiento que deja vacío la escaparate original de FyK, vacío que es rellenado con filas de putti por el artista. Las figuras se amontonan, dando la espalda a quien pase por fuera del local, negando la fría mirada sobre el mundo del hogar que cargan a quien intenta enfrentarse a ellas. Lo perverso del movimiento, el ordenamiento marcial y amenazador de las figuras, la constante mirada de los objetos sobre nosotros y de nosotros sobre los objetos nos golpea con la violencia cotidiana tejida como si la perversión fuese un espacio del que no hay escapatoria.

El fin trágico de la combinación de ambas obras, expuestas de manera simultánea, crean un living imaginario pero que existe en miles de casas repartidas a lo largo del país y del mundo. Como escribe en Manifiesto de la Miniatura (una suerte de statement en forma de video): “Algunas tempestades que se originan mar adentro no son detectables, porque son muy pequeñas y no existe radar que pueda medirlas. En consecuencia, el proyecto de toda miniatura es convertirse en un inventario de todas las cosas que puedan ser medidas.” [2] La escala reducida en donde la vida cotidiana se desarrolla en contraste con los grandes espacio de la vida pública, es aquel espacio de lo inmenso cuando se percibe desde la óptica del desastre. Como si fuesen cámaras que graban una tortura y un homicidio, se manifiestan como un hongo que crece por las paredes, pero cuyo espacio nosotros mismos hemos decidido una y otra vez. Al manipular lo más pequeño, entramos en conflicto con lo gigante. Y es en este juego de espacios del terror, nos encontramos atrapados, atados como si fuésemos héroes trágicos que no pueden morir. El pequeño germen de la tormenta que se esconde en los rincones de casas ordenadas una al lado de la otra, se vuelve tormenta y tsunami cuando nos enfrentamos a sus objetos.

Tanto como desde el MAC, como desde la vitrina de Galería Temporal, la obra de Jorge Cabieses-Valdés se inunda con el sonido de la porcelana. El material del que se hacen las figuras que se reproducen como insectos es el que sostiene toda la producción, que pasa del objeto a la acción, del video a la tela, del museo al centro de Santiago. Todos estos movimientos en direcciones disparadas dibujan un recorrido que se puede hacer a pie y que cuando nos obliga volver a casa, nos hace frente a un movimiento soterrado que recorre los espacios que habitamos: la violencia de los espacios y los objetos que nos encierran.

 

Fotografía de la exhibición Porcelanatron en MAC Parque Forestal. Cortesía del artista.

Fotografía de la exhibición Porcelanatron en MAC Parque Forestal. Cortesía del artista.

 

[1] http://www.jorgecabiesesvaldes.cl/sitio/540-2/

[2] http://www.jorgecabiesesvaldes.cl/sitio/topsy-crimen-indocumentado/

 


Porcelanatron” Jorge Cabieses-Valdés

MAC Parque Forestal

Hasta el 24 de noviembre.

 

“Swingers” Jorge Cabieses-Valdés

Vitrina Objeto de Galería Temporal.

Huérfanos 875, Galería España, vitrina local 23, Santiago

Compañía 1068, Pasaje Agustín Edwards, local 384, Santiago

Hasta el 30 de octubre.